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Murió el maestro de actores Agustín Alezzo luego de haber estado internado por Covid-19

A los 84 años murió Agustin Alezzo. Director y maestro de actores del país como Alfredo Alcón, Norma Aleandro, Julio Chavez, Leonor Manso y Federico Luppi, entre otros.

El director teatro y maestro de actores Agustín Alezzo había dado positivo en el test de COVID-19 el 5 de de junio y estuvo internado en la clínica La Trinidad

Hace instantes, en este 9 de julio, se conoció la triste noticia .

Con Alezzo se formaron actores y actrices de la categoría de Jorge Marrale, Federico Luppi, Alicia Bruzzo, Beatriz Spelzini, Julio Chávez, Muriel Santa Ana, Leonardo Sbaraglia, Paola Krum y Roberto Carnaghi.

Pocos días antes de su internación, el director manifestaba su desaliento ante la crisis económica que, con origen en los años pasados y repercusiones en la actualidad y la situación de pandemia y conoravirus, le impedía reabrir su escuela de teatro El Duende.

Había nacido en Buenos Aires el 15 de agosto de 1935, fue alumno de Hedy Crilla –con quien trabajó años después en el desaparecido teatro Olimpia, también escuela de teatro- y a los 20 años se integró al recordado Nuevo Teatro, que manejaban Alejandra Boero y su esposo Pedro Asquini, y que fue un ejemplo organizativo dentro de la escena independiente porteña.

Integró asimismo los grupos Juan Cristóbal y La Máscara durante la década de 1960, y estudió en Nueva York con Lee Strasberg, un referente mundial con el que se formaron figuras de la talla de Marlon Brando, Paul Newman, Robert De Niro y James Dean, entre otros, que se nutrieron de “el método” como forma de actuación.

Como actor intervino en obras de Wilfredo Jiménez, Luigi Pirandello, Georg Büchner, Bertolt Brecht, Ricardo Halac y Rosso de San Secondo y a mediados de los 60 se mudó a Lima, Perú, donde trabajó bajo la batuta de Reynaldo D'Amore, Alonso Alegría, Phillip Toledano y Héctor Sandro; de regreso en Buenos Aires continuó actuando en obras dirigidas por Gandolfo y Fernandes hasta 1972.

Sin embargo, su consagración pública vino de la mano de la dirección: tuvo a su cargo un primer trabajo con “La mentira”, de Nathalie Sarraute, en 1968, y desde entonces supo jugar desde espectáculos como “Las brujas de Salem”, con Alfredo Alcón, o “Romance de lobos”, de Ramón del Valle Inclán, hasta unipersonales tan intensos como cuando dirigió a Alicia Bruzzo en “Yo amo a Shirley”, a Julio Chavez en “Yo soy mi propia mujer” o a Beatriz Spelzini en “Rose”.

Otras de sus puestas recordables son “Jettatore…!”, de Gregorio de Laferrère, con un amplio elenco –y que en estos días se está ofreciendo online en la red del Teatro Nacional Cervantes-, “La rosa tatuada”, de Tennessee Williams, “Master Class”, de Terence McNally, con Norma Aleandro, “La profesión de la señora Warren”, de Georges Bernard Shaw, y “Lo que no fue”, de Noel Coward.

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