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"El dolor no prescribe"

Referentes de la asamblea NiUnaMenos junto a diversas organizaciones sociales se manifestaron frente al Obispado de Catamarca al conocerse la suspensión de la audiencia que estaba prevista para hoy y en la que se comenzaría a definir el pedido de prescripción de las causas por abuso sexual que tienen como imputado al sacerdote Moisés Pachado.

La resolución de la suspensión de la audiencia había sido firmada el viernes pasado por el presidente del tribunal, Edgardo Álvarez. En el escrito se especificó que la audiencia pasaba para el lunes 9 de noviembre. 

Una de las manifestantes señaló: “La prescripción es la excusa para mantener la impunidad y mantener el silencio de no denunciar. Es tan difícil para una víctima denunciar un delito de esta naturaleza, es tan difícil cuando uno es un niño o una niña el poder asimilar lo que está sucediendo. Una va creciendo y recién va advirtiendo la naturaleza de lo que sucedió, poder ponerlo en palabras puede llevar toda una vida"


La causa judicial contra el religioso se abrió en diciembre del 2018, luego que la víctima se presentara en la Fiscalía de Belén y plasmara la denuncia por los abusos sexuales que habría sufrido entre 1997 y 2000, cuando era una niña y vivía junto a su familia en la localidad de Hualfín. 

La defensa de Pachado, a cargo del abogado Roberto Mazzucco, pidió que se desestime la denuncia y se la archive, ya que los hechos denunciados estaban prescriptos. La petición fue rechazada por el Juzgado de Control de Garantías y llegó hasta el Tribunal de Alzada que lo rechazó por lo que el expediente regresó a la Fiscalía de Belén. Finalmente, en octubre del año pasado, el fiscal de instrucción Jorge Flores determinó la acusación contra el sacerdote: "abuso sexual con acceso carnal" y "abuso sexual simple", en ambos casos agravado por ser un ministro de un culto religioso o no. Pachado viajó para la indagatoria y se abstuvo de declarar.

Nuevamente, la defensa planteó la prescripción y fue rechazado por el juez de Control de Garantías, Oreste Piovano, quien resaltó la edad de la víctima al momento de los hechos (9  y 12 años), "la investidura e importancia tanto social como en el entorno de la familia del supuesto autor", "la indiferencia de su progenitora ante el relato de la niña". Señaló que "la víctima no logró conmover a ningún adulto y se quedó sin el amparo judicial". 

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