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Teletrabajo: las razones por las que se opone la industria del software

El proyecto es resistido por algunos sectores que advierten que tal como se aprobó traerá mayores perjuicios que bondades. El resultado de su trabajo no tendría impacto en nuestro país sino en el exterior.

El  jueves la Cámara de Diputados dio media sanción, con amplia mayoría, un proyecto de ley que regula el teletrabajo, una discusión que aceleró la cuarentena obligatoria por la pandemia de coronavirus, que derivó en que miles de empleados deban prestar tareas desde sus hogares. La iniciativa, sin embargo, es resistida por algunos sectores, como el del software, que advierten que tal como se aprobó traerá mayores perjuicios que bondades.

El proyecto, que fue girado al Senado para su sanción definitiva, establece los presupuestos mínimos de la modalidad de teletrabajo y cómo garantizar los derechos laborales, tanto en lo que respecta a la definición de una jornada como al derecho a desconexión, o lo que hace a mantener la intimidad del domicilio y la posibilidad de poder revertir esa modalidad y volver al sistema presencial. También se determina que las personas que trabajen contratadas bajo esta modalidad gozarán de los mismos derechos y obligaciones que las que cumplen tareas presenciales.

Además, se establece que la jornada deberá ser pactada previamente por escrito en el contrato de trabajo, de conformidad con los límites legales y convencionales, tanto en lo que respecta a las tareas desarrolladas fuera de línea como aquellas que se hacen en línea. Otro punto clave del proyecto aprobado es que se incorpora la perspectiva de género, ya que se establece que la jornada laboral del teletrabajo de las mujeres con niños pequeños o adultos mayores debe adecuarse a esa situación.

Pero quienes se oponen advierten que se perderán oportunidades de inclusión y de desarrollo, ya que se limitan las posibilidades de contratar recursos humanos, y además perjudicará que estos empleos se mantengan dentro del país.

“Nuestra actividad lo venía llevando adelante, es una modalidad. Por eso creemos que se lo tenía que regular dentro de la ley de trabajo”, sostuvo Sergio Candelo, presidente de CESSI (la Cámara que nuclea a empresas de software), en diálogo con Ámbito.com . Y profundizó: “Debería tratarse en cada rubro en particular, porque no es lo mismo para todos”.

En su opinión, la nueva ley tiene condiciones que salieron “a las apuradas” por la cuarentena y “hay un montón de situaciones que no estaban previstas”. En particular, Candelo consideró que el exceso de regulación puede desalentar a las empresas locales a implementar el teletrabajo, mientras que puede derivar en que muchos profesionales trabajen directamente en el exterior, cobrando y tributando fuera de la Argentina. Según cálculos de CESSI, por cada 10.000 programadores semi senior que dejan de trabajar para empresas argentinas y lo hacen para el exterior, el Estado pierde de recaudación más de $12.000 millones al año.

Para Candelo, con esta normativa “empresas que no están en la Argentina, que no pagan impuestos acá, pueden contratar a la gente y pagarles afuera”. “Son trabajadores que tienen los mejores salarios, y dejan de contribuir a la economía argentina, porque ya no tributarían acá" afirmó. Además el resultado de su trabajo no tendría impacto en nuestro país sino en el exterior.

“Sin reglamentación ya teníamos esa problemática, imaginate con una regulación más pesada nuestro sector compite con el exterior. Si nosotros no tenemos una buena oferta de teletrabajo en la Argentina, tenemos mucha más competencia del exterior”, indicó el ejecutivo de CESSI.

Uno de los puntos que está bajo la lupa es el artículo 8 del proyecto, que deja en manos del profesional la decisión de cuándo y dónde trabajar. “No puede ser una definición del trabajador, tiene que estar coordinado”, sostiene Candelo.

Un trabajo que realizó la Cámara indica cuáles considera que son los puntos en contra de la nueva legislación que entraría en vigencia si la aprueba el Senado:

 

  •  Profesionales altamente calificados elegirían trabajar para empresas extranjeras o multinacionales del exterior, desalentando el desarrollo productivo local.
  • Caída de la recaudación pública por fuga de talento.
  • Hace difícil gestionar las actividades, ya que organizar equipos, proyectos y trabajos implica tanto la coordinación de todos los involucrados como el acuerdo de todas las partes (arts 64 y 65 LCT*)
  • Las tareas de cuidado privilegian a los teletrabajadores vs los profesionales presenciales.
  • Incremento de los costos operativos para las pymes, que desalienta el crecimiento e inversión.
  • La normativa no contempla ni los casos de emprendimientos que nacen 100% en modalidad teletrabajo; ni a los teletrabajadores que están a cientos de kms de la organización.

 

“Vamos a hablar con los senadores para que comprendan los riesgos que tiene esta ley para nuestro sector”, remarcó Candelo. En Diputados el proyecto cosechó 214 votos a favor con el apoyo del oficialismo, el peronismo que no vinculado al Frente de Todos, y una buena parte del bloque de Juntos por el Cambio. De seguir la misma lógica, no debería tener mayores inconvenientes para que el Senado lo convierta en ley.

Ley de Economía del Conocimiento

Por otro lado, Candelo celebró la media sanción que recibió el proyecto de ley de Economía del Conocimiento, que crea un régimen de la promoción fiscal para empresas tecnológicas que produzcan servicios basados en el conocimiento y la digitalización de la información.

“Con la ley que se está votando ahora estamos muy contentos. No se puede estar en un 100%, pero sí en un 90%”, destacó. “Estamos en contacto continuo con el Gobierno para que la reglamentación salga rápido”, señaló.

Según Candelo y las proyecciones de CESSI, el sector del software tiene un potencial para llegar a loas 500 mil empleos para 2030 y elevar para ese año el nivel de exportación hasta los u$s10.000 millones; hoy ambas cifras son aproximadamente cinco veces más bajas.

“Tenemos una luz de esperanza porque podemos cambiar la cara de nuestro país”, señaló. Y remarco que en el sector del software “con empleos de calidad, con salarios que están en promedio un 40% por encima del resto de los salarios en la Argentina”. Además, al año entre 5.000 y 10.000 posiciones quedan sin cubrir.

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