El jefe de la Armada hizo un fuerte reclamo por mayor inversión
Actualizado: 18 mayo, 2026
Con un discurso atravesado por advertencias estratégicas, reclamos presupuestarios y definiciones geopolíticas, el jefe de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay, utilizó la conmemoración del Día de la Armada para poner sobre la mesa las limitaciones operativas que enfrenta la fuerza y reclamar una política sostenida de inversión militar y marítima.
El acto se realizó en la Base Naval Puerto Belgrano y contó con la presencia del ministro de Defensa, Carlos Presti; el secretario de Finanzas, Pablo Quirno; legisladores nacionales y autoridades militares. Allí, Romay trazó un diagnóstico severo sobre el estado de la capacidad naval argentina y advirtió que el país no puede resignar presencia en el Atlántico Sur ni desatender la protección de sus recursos estratégicos.
“Cada 17 de mayo, Argentina recuerda un hecho que cambió su historia”, afirmó el almirante al inicio de su mensaje, en referencia a la victoria del almirante Guillermo Brown sobre la flota realista en el combate naval de Montevideo de 1814. Para Romay, aquel episodio dejó una enseñanza vigente: “Sin control del mar no hay independencia posible y sin presencia naval sostenida no hay soberanía real”.
El jefe naval vinculó esa mirada histórica con los desafíos contemporáneos y sostuvo que el Atlántico Sur representa una pieza central para el desarrollo económico, social y estratégico del país.
Recordó que más del 90% del comercio exterior argentino se realiza por vía marítima y advirtió que los conflictos internacionales recientes, desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo, exponen la fragilidad de las rutas comerciales globales.
“La vida y la grandeza de la República Argentina dependen principalmente de su intercambio comercial”, expresó Romay, quien llamó a consolidar una verdadera “conciencia marítima” para proteger los 4.700 kilómetros de litoral argentino, la Zona Económica Exclusiva y la proyección nacional sobre la Antártida.
En uno de los tramos más sensibles de su discurso, el almirante expuso las consecuencias de la falta de inversión sostenida en Defensa. “Las Armadas son muy sensibles a la discontinuidad presupuestaria. Un buque sin mantenimiento pierde disponibilidad. Un sistema de armas sin actualización queda obsoleto. Un stock crítico sin reposición deja a la Fuerza sin respuesta”, afirmó ante la plana mayor militar y representantes del poder político.
Aunque evitó referencias directas a gobiernos anteriores o a la actual administración, el mensaje fue interpretado como un reclamo concreto por el deterioro acumulado en materia de equipamiento naval, mantenimiento y recuperación de capacidades estratégicas.
La situación de la fuerza continúa marcada por las secuelas del hundimiento del submarino ARA San Juan en 2017, tragedia que dejó a la Armada sin capacidad submarina operativa. Desde entonces, los submarinistas argentinos realizan capacitaciones en el exterior, principalmente en Perú, mientras la incorporación de nuevas unidades continúa pendiente.

