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Histórico debut de SpaceX en Wall Street: la apuesta más ambiciosa de Elon Musk

Actualizado: 12 junio, 2026

Durante más de dos décadas, SpaceX creció lejos de la bolsa. La empresa de Elon Musk pudo financiar su expansión con capital privado, sostener valuaciones cada vez más altas y dar liquidez parcial a empleados e inversores mediante ventas privadas de acciones ya existentes.

Ese modelo le permitió evitar el escrutinio permanente de Wall Street, mientras construía una posición dominante en lanzamientos espaciales y conectividad satelital.

El salto al mercado público llega finalmente este viernes 12 de junio, cuando la historia de la compañía empieza a cambiar de escala. En este sentido, SpaceX ya no se presenta solo como una empresa aeroespacial, sino que logró consolidarse en el tiempo como una combinación de liderazgo en lanzamientos de cohetes reutilizables, internet satelital, inteligencia artificial y una apuesta todavía incipiente por infraestructura de cómputo en órbita.

Esa ampliación del negocio exige más capital, pero también obliga a los inversores a pagar hoy por proyectos cuyo resultado dependerá de varios años de ejecución.

La operación tendrá, además, un valor simbólico para todo el mercado tecnológico. Si logra recaudar cerca de u$s75.000 millones, SpaceX superará ampliamente a Saudi Aramco, Alibaba, y SoftBank, de las mayores IPOs registradas hasta ahora.

En plena euforia por la inteligencia artificial y con gigantes privados como OpenAI y Anthropic en la mira del mercado, el debut de la empresa de Musk funcionará como una prueba de hasta dónde Wall Street está dispuesto a convalidar valuaciones extremas.

Una salida inédita para el mercado global

SpaceX ofrecerá 555,6 millones de acciones Clase A a un precio indicativo de u$s135 por papel. Con esos términos, la recaudación bruta rondaría los u$s75.000 millones y podría subir hasta u$s86.250 millones si los bancos colocadores ejercen la opción de sobreasignación.

Bajo estas condiciones de salida, la acción cotizará bajo el ticker SPCX en el Nasdaq, la principal bolsa de las tecnológicas y más adelante podría incorporarse a otros índices, como el S&P500.

La comparación histórica con las ofertas públicas iniciales refleja la magnitud del salto. En este sentido, Saudi Aramco, hasta ahora la mayor IPO de la historia, recaudó u$s25.600 millones en 2019; Alibaba obtuvo u$s21.800 millones en 2014; y SoftBank Corp. captó u$s21.300 millones en 2018.

SpaceX no solo quedaría por encima de todas, sino que llevaría el récord a una escala de otra magnitud.

Para el mercado, el tamaño importa por dos motivos. Primero, porque pondrá a prueba la liquidez disponible para absorber una colocación de volumen excepcional. Segundo, porque puede fijar una referencia para la próxima generación de grandes tecnológicas privadas, especialmente aquellas vinculadas a inteligencia artificial, infraestructura de cómputo y defensa.

En referencia a estas cuestiones centrales, Juan José Vázquez, Jefe de Research de Cohen Aliados Financieros, sostuvo a Ámbito que “la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX implicaría la recaudación de recursos por u$s75.000 millones estimados, lo cual no tiene precedentes, habiendo reservado hasta el 30% dichas acciones para ser colocadas en inversores minoristas, lo cual podría generar un rebalanceo de otros activos de riesgo en donde lógicamente pueden verse afectadas otras empresas tecnológicas”.

En ese punto, advirtió que “puntualmente hay nombres del sector aeroespacial como Rocket Lab, L3Harris, Northrop que habrá que monitorear”.

Por qué SpaceX decidió salir ahora

La decisión de abrir el capital no parece responder a una necesidad clásica de supervivencia financiera. Por largo tiempo, SpaceX pudo sostenerse con rondas privadas y con una demanda elevada de inversores dispuestos a comprar acciones fuera del mercado público. Por eso, su llegada a bolsa después de 24 años resulta excepcional frente a otras tecnológicas que cotizaron mucho antes.

El Equipo de Estrategias de Inversión de IOL lo resume como “un caso atípico”. Según los analistas, SpaceX “esperó 24 años para cotizar, frente a los 6-7 años promedio de las MAGS7 (7 Magníficas, las más grandes empresas de tecnología, que integran, Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Nvidia y Tesla del propio Musk)”, porque “no lo necesitaba”.

La compañía podía financiarse con capital privado a valuaciones crecientes y permitir ventas secundarias de acciones para empleados e inversores. Lo que cambió en este caso, fue la disrupción de la inteligencia artificial.

xAI dejó de poder financiarse con la caja de Starlink y los centros de datos que SpaceX proyecta no se sostienen solo con flujo operativo”, señalaron desde IOL. Esto hace a una de las cuestiones centrales que justifican la IPO, ya que esto no llega solo para financiar cohetes o satélites, sino para sostener una nueva etapa de inversión mucho más intensiva.

De los cohetes a la infraestructura tecnológica

SpaceX llega al mercado con tres negocios distintos, pero cada vez más conectados entre sí. El primero es Space, donde se ubican Falcon, Dragon y Starship. El segundo es Connectivity, liderado por Starlink. El tercero es AI, incorporado tras la adquisición de xAI en febrero de 2026.

La lógica de la compañía es que esos negocios se refuercen entre sí. Los cohetes reutilizables permiten colocar satélites a menor costo; Starlink convierte esa infraestructura en conectividad global; y xAI abre una nueva demanda de cómputo, energía y capacidad de procesamiento. En ese punto aparece la apuesta más ambiciosa, que implica trasladar parte de esa infraestructura fuera de la Tierra.

Paulino Seoane, Head Investment Ideas en Balanz, explicó a este medio que SpaceX “cuenta con Starlink, la compañía de servicio satelital de internet más grande del mundo”, y que la integración de xAI la dotó de “una usina de IA”.

Para el analista, la recaudación apunta a “empezar a establecer data centers en el espacio”, una idea que depende de la capacidad de transportar grandes cantidades de masa a órbita mediante sistemas reutilizables como Starship.

Starlink, Starship y xAI: tres negocios, tres perfiles

Dentro de ese universo, Starlink aparece como el activo más tangible. Según los documentos de la compañía, el servicio de internet satelital alcanzaba aproximadamente 10,3 millones de clientes al 31 de marzo de 2026, distribuidos en 164 países y mercados. Para IOL, es “la joya” del grupo, con una unidad rentable, generadora de caja y con ingresos por u$s11.400 millones en 2025.

El negocio espacial cumple otro rol, donde Falcon, Dragon y Starship sostienen la ventaja tecnológica de SpaceX y explican su liderazgo en lanzamientos, pero también demandan inversión constante. IOL estimó en este sentido que esa línea factura alrededor de u$s4.000 millones, aunque todavía pierde a nivel operativo por el gasto en investigación y desarrollo de Starship.

xAI, en cambio, es la apuesta que más empuja la narrativa de crecimiento y, al mismo tiempo, la que más presiona las cuentas. SpaceX advierte sobre está cuestión que el segmento de IA está en etapa temprana, todavía en proceso de integración y expuesto a riesgos de escala, competencia y ejecución. IOL lo define como “el déficit de caja”, con ingresos incipientes frente a necesidades crecientes de inversión.

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