Renunció el primero ministro del Reino Unido tras varios escándalos
Actualizado: 22 junio, 2026
«La pregunta que mi partido se está haciendo ahora es si soy la persona más indicada para liderarnos hacia las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta, y la acepto con deportividad». Con esas palabras, Keir Starmer apareció al frente de la residencia del 10 de Downing Street en Londres para anunciar su renuncia como primer ministro del Reino Unido.
El líder del partido laborista (socialdemócrata) puso así punto final a su gestión que no llegó a los dos años en el poder. Los últimos meses estuvo agobiado por las renuncias de sus ministros, que incluyeron escándalos que se remontan al caso de Jeffrey Epstein y de acosos sexuales.
Ahora, la situación se parece mucho a que vivió ese país cuando renunció el controvertido primer ministro Boris Johnson. En ese entonces, los conservadores eran mayoría, por lo que una votación interna decidió el nombre de su sucesor. Fue la breve gestión de Liz Truss, quien gobernó sólo 45 días.
El partido laborista es la mayoría actual en el parlamento británico. Por lo tanto, el sucesor de Starmer saldrá de igual manera. Serán los socialdemócratas británicos los que voten por el nuevo primer ministro para su país. El principal candidato a reemplazarlo es Andy Burnham, conocido como «el rey del norte», porque fue el intendente de Manchester y tiene su principal capital político en esa zona del país.
La noticia también es una buena señal para Donald Trump, que tuvo una muy mala relación con el saliente Starmer, en especial, por el enfoque opuesto en la guerra de Medio Oriente.
La salida de Starmer se produce después de semanas de tensión dentro del laborismo. Los malos resultados en elecciones locales y el contundente triunfo de Andy Burnham en una elección complementaria en el distrito de Makerfield aceleraron los movimientos para forzar un cambio de liderazgo.
Diversos ministros, legisladores y dirigentes sindicales consideraban que el actual jefe de gobierno ya no estaba en condiciones de conducir al partido hacia las próximas elecciones generales.
El principio del fin llegó con el «caso Mandelson«. Era embajador británico en Estados Unidos designado por Starmer y apareció vinculado de manera directa con el financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein. La polémica derivó en la destitución de Mandelson y abrió una fuerte crisis interna sobre los controles aplicados por Downing Street antes de su nombramiento.
Las consecuencias fueron importantes. En febrero de 2026 renunció Morgan McSweeney, jefe de Gabinete, y uno de los principales estrategas de Starmer, quien asumió la responsabilidad por haber recomendado la designación de Mandelson. Poco después también dejó el cargo el director de comunicaciones del Gobierno, Tim Allan. La crisis interna en su equipo de gobierno desgastó su credibilidad y permanencia como primer ministro.

